- Sumário
- Carta escrita em Lisboa pelo embaixador espanhol Ochoa de Ysásaga, no dia de Natal de 1500, dirigida aos reis Fernando e Isabel, com o relato das celebrações natalícias (1500)
- Ano
- 1500
- Comentário
- O documento encontra-se no Arquivo de Simancas (Leg. 367, f. 19)
- Menções
- I. S. Révah, «Manifestations théâtrales pré-vicentines: les momos de 1500», Bulletin d’Histoire du Théâtre Portugais 3. 1, Lisboa, 1952: 94-105; Antonio de la Torre y Luis Suarez Fernandez, Documentos referentes a las relaciones com Portugal durante el reinado de los Reyes Catolicos, vol.III, Valladolid, 1963, pp. 77-85
(...) a las ocho oras, vino el señor rey a la cámara de la señora reyna y fueron a los maitines, de la misma manera que fueron a las biésperas; y el señor rey, dexando a la señora reyna en la tribuna, deçendió abaxo, donde estava puesto su sitial con cortinas, y oyeron los maytines solepnemente, con hórganos y chançonetas y pastores, que entraron a la sazón en la capilla dançando y cantando «gloria in eçelsis Deo»; y dixo la misa del gallo pontifical el obispo de Fez; y, en acabando los maytines, a las dos oras después de la media noche, el rey y la reyna se boluieron a su aposentamiento.
(…)
Cuando ya se acabaron de adreçar los momos, el señor rey hizo saber a la señora reyna para que se fuese y, despidiéndose de la ynfanta, se fué con sus damas a la sala grande del aposentamiento del señor rey que estava muy llena de gente con grand estruendo como para fiesta que se esperava; y fuése drecho al estrado donde estava un doser de brocado y debaxo seys almoadas de brocado en rencle de dos en dos y asentose en cabo por la parte drecha, dexando el lugar vazio para el señor rey; y las mugeres y las damas se asentaron desde el pie del estrado adelante y luego començaron tocar los menestriles muy altamente y, después, sallieron muchos momos con ynvenciones, cada ynvención com trompetas delante, como aqui será declarado.
En cabo de la sala estava fecho un retraymento grande con paños de donde sallió un huerto de encantamiento que venía dentro un árbol menbrillo grande, muy bien echo, con muchas ramas espesas llenas de candelas ardiendo. Y ençyma del árbol un dragón muy espantable con tres cabeças ferozes y seys manos grandes y con la cola tenía rebujado todo el cuerpo del árbol y todo el huerto estava cubierto al derredor con paramentos de lienço delgado y venían dentro seys damas: Doña Leonor de Millán, Doña Maria de Cárdenas e Doña Angela e Doña Leonor Enríquez e Doña Guiomar Freyre e Doña Maria de Sylva, vestidas a la françesa. Trayan en las cabeças unos chapirones de cebty carmesí como mitras, llenos de mucha pedrería y perlas y cadenas e otras joyas muy reluzientes. Y ençima unos velos como se pintan en los paños franceses y unas ropas de terçiopelo negro con mangas anchas y con colas largas trepadas y con unas letras por las orillas con cebty blanco debaxo del terçiopelo. Y en las manos unas achas pintadas de cera ardiendo. Y en cabo del huerto venía echo un asentamiento prinçipal con almoadas de brocado; pregunté para uién se avía echo aquello y dixiéronme que el señor rey tenía acordado una vez de venir allí y que después le dixieron que mejor hera venir después con sus momos tras el huerto, porque no fuera honesto para él venir allí sin la señora reyna. Y llegando el huerto delante de la señora reyna de la manera que venía, paresçía muy real invençión y salliendo fuera las damas, Doña Angela en nombre de todas dió un escripto a la señora reyna que dezía en esta manera:
Estando en Ytiopia, en nuestro huerto damor sagrado gúardado por el Dragón, usando de aquel poder que por los Dioses nos fué otorgado de dar remedio a todos los verdaderos amadores, vino a nos lo pidir un príncipe tan enamorado que ele so es conparaçión de sí mismo, porque la grandeza de sua pena es mayor que nosa sabeduria y, porque en tua alteza que he mereçedor de seus amores está o remedio deles e no en nós, o trazemus aqui a te pidir que o quieras remediar, porque a tua soygeçion estima mays estar todos seus señorios e todos los cavaleros de sua compañia en poder de tuas damas e nosso serán soygetos e, sendo cosa tan nova aquelas que a todos podian dar remedio o viren pidir a ty, por ver una prinçesa de tanta eçelencia, ouvemos por proveyto a perda deste poder e te pidimus que nos lo queras otorgar porque o traballo deste camino se torne en muyto seu e noso descanso e teu servicio.
Después de esto, quitándose de allí el carro, vino el señor rey con veinte cavalleros de los principales de su Corte, echos momos con sus caratulas e cimeras, con grand estruendo de tronpetas, e dyeron dos bueltas por la sala dançando, y después el señor rey començó yr al estrado y la señora reyna, des que sentyó que hera él, llevantóse y sallió a recibirle a la meytad del estrado y, juntándose el señor rey, quitó la caratula y el bonete y con grand plazer reyéndose, hizieron sendas reverencias bien baxas el uno al otro y después fueron a dançar una alta y una baxa y dançaron muy bien y bolvieron a sentar a su estrado, y lo que trahía vestido el señor rey hera un jubón muy trepado y calças negras á la derecha hasta la rodilla, con unas barras de chapería espesas y debaxo de la rodilla, donde suelen apretar las calças, dos hilos ensartados de diamantes e piedras que reluzían mucho, y çapatos de cuero negros puntiagudos e una çinta de oro de martyllo con una daga pequeñita colgada dél e un collar de oro syn piedras y un sonbrero francés lleno de joyeles con una çimera grande de plumajes y el çerco del bonete doblado lleno de chapería y joyeles que reluzían. Y todos los otros momos venían desta misma librea e muy bien ataviados cada uno segund su estado, especialmente el Duque de Coynbra trahía un collar de oro con mucha pedrería y perlas muy gruesas y la calça esquierda muy llena de piedras y perlas de la rodilla arriba y el sonbrero con su çimera con muchos joyeles y, ençyma del bonete, traya dos sartales de perlas gruesas, y lo que traya cada uno de los otros no pongo aquí porque sería prolixidad. Salvo que, después de asentados el rey e la reyna en su estrado, cada uno dellos, llegando a su dama, quitó la caratula e dió cada uno a la suya su escripto y después dançaron con ellas. Y esta misma forma tenían cada uno de todos los otros que venieron después destos.
Después desto venieron otros quatro cavalleros echos momos muy luzidos con sus caratulas y uno en nombre de todos dió un escripto a la señora reyna que dezía así:
Muito alta e eçelente reyna e muito poderosa señora.
Veymos a este seran cada un por sua dama e vimos a sin razon que se faz a quen ben ama e tornamos a pidir por merced a vosa alteza que nos dê a quien nos fiz venir para que dê prazer a tal tristeza.
Después de esto, vino uno con caratula que traya encadenado un gigante muy grande e muy feroz y, detras dél, tres momos muy luzidos con sus caratulas y, llegando delante del estrado, el que traya el gigante, dió un escripto á la señora reyna que dezía así:
Mto. alta y ecelente reyna e mto. poderosa señora.
Yo soy embiado a ti del poderoso Copido, el qual sabendo que el rey tu marido está en determinación de hazer guerra a sus henemigos, deseando más favorescervos que a todos, así por ambos ser los mays magníficos príncipes que nunca fueran, como porque en tu casa ser junta toda la fermosura que su fe en el mundo haze ser loada te ofrece, para su servicio al Eso gigante que por amores de Ysorfele fué traydo a sus presiones y con su fuerça te notifica por muy çierta la vitoria e te pide en satisfaçión de tamaño beneficio que mandes a las damas de estos tres suyos a que mas que a todos deve por buenos amadores que sus cruezas en ellos no usen, porque si no se hemendan, muy presto serán culpadas en su muerte y el los terá perdidos.
Después de esto, venieron ocho romeros que iban a Santiago, con sus bordones y conchas, en un vergantín fecho artificialmente y, llegando a la puerta de la sala, desenbarcaron y uno, en nombre de todos, dió un escripto al señor rey que dezía así:
Las nuevas van tan creçidas,
Rey Santo, de tu pasage
Que, siendo por nos sabidas,
Fecha la pelegrinajen,
Te ofreçemos las vidas
A seguyrmos tu viajen.
Sabe que nuestra tençión
En esta guerra que tant’amas
Que es servirmos las dos damas
De las muy famosas Enrriquez y de Millán.
Y, después de esto, cada uno de estos romeros echaron sus ropetas y caratulas e dieron sus escriptos a las damas y dançaron con ellas.
Después desto, venieron ocho henemigos malinos muy ferozes y truxeron quatro momos, muy luzidos con sus caratulas, encadenados, y un henemigo daquellos fué a dar un escripto a la señora reyna que dezía en esta manera:
En el ynferno temos sabido ha muito tenpo que, por tua vinda a estes reynos, seriamos deles lançados fora e de todo destruydos, e agora soubemos por estes desesperados que nos suas damas les embiaron que tiñan já nelas reçibida por señora, e como de cosa tua non podemos aber parte, foy nos mandado trazer a estes as vosas damas e a te pedir mandes a ellas que les den algund descanso, poys por ello son mays atormentados que os otros que nos la fican.
Después desto, venieron ocho almas, con candelas ençendidas en las manos, que sinificavan la misericordia y, detrás, un momo muy bien adreçado, y las almas, llegando delante de una dama que se llama Doña Leonor Enríquez, yncáronse de rodillas e dixieron dos vezes a alta boz ave misericordia, ave misericordia y luego se bolvieron y el momo dió à la señora reyna un escripto que dezía en esta manera:
Mto. poderosa reyna señora.
Yo soy uno de los tres que, este otro dia, pidimos a su real alteza mandase a suas damas no nos tratasen tan mal y, porque ya soy ofresçido para sienpre servir una de su real corte, le suplico mande guardar el costumbre que sus antepassados tovieron que hera en tales fiestas no consentir a suas damas llevar guantes esquierdos en la mano e agora, segundo he visto, es por lo contrario y si a tal cosa vuestra real alteza diese lugar, los de estrañas tierras desesperarían de tan eçelente corte.
Después de esto, vino un paje pequeñito con caratula y con una ropeta llena de manillas doradas y, detrás de él, dos esballeros con ropas roçagantes de guadameçí verde y dorado a la francesa, con sus caratulas, y el paje dió un escripto a la señora reyna y el traslado dél no embío aquí, porque no lo pude aver.
Después desto, vino un hermitaño, con su bordón y barba grande y, detrás, una breña echa a manera de encantamiento donde venía metido un momo y dió un escripto a la señora reyna que dezía así:
Mto. alta e mto. eçelente Princesa e mto. poderosa reyna señora.
Querendo miña ventura dar fin a miña vida, ofereçioseme por enamorado en esta real corte de vosa alteza, onde creçeo tanto miña pena que cuydey que paçençia a podeçe resistir, e fuy-me aas montañas onde me achey tan conbatido de cuydado que, por leyxar alguna memoria de miña tristeza e sentimiento, començey de camiñar en este encantamiento en que vengo, topando con ese hermitaño; per esconjurações piadosas me pidio a cabsa de miña pena. Respondile que me fazia asi andar a mays fermosa dama do mundo que estava en la Real Corte de vosa alteza e ele, movido de piadad, me dixo que o seguiese.
Después desto, vino otro momo de la misericordia que vino antes disfraçado con otra manera de hábito, con su caratula, e dió a la señora reyna un escripto que dezía así:
Mto. poderosa reyna señora.
Dos veces so ya venido delante tu real alteza a que pido por merçed no me tenga por sobrado en le tanto ynportunar por los guantes ezquierdos, porque soy venido de muy lexos y a grandes peligros.
Después de esto, vino una muger muy feroza, con un encantamiento fecho artefiçialmente que pareçía una cueva metida en una breña aspera y venían dentro quatro momos muy bien ataviados con sus caratulas. Y esta muger, dando un escripto que traya a la señora reyna, tomó una porra y quebró este encantamiento, y los momos que venían dentro soltáronse, e dió cada uno de ellos un escripto a su dama y dançaron. Y el escripto que dió la muger a la señora reyna dezía así:
Rey y Reyna y eçelente
A quien reynos non nombrados,
Occultos, nunca fallados,
Desde el cabo de oriente
Obedeçen nuevamente,
A quien yslas y tesoros
Encubiertos,
Por caminos nunca çiertos,
Conquistando muchos moros,
Te son todos descubiertos,
Dina de mas eçelencia,
Pues teneys merecimiento,
Que se quiebre en tu presençia
Contra mi consentymiento
Este fuerte encantamiento,
El qual tocando, las damas
De las que tengo nombradas
Serán sueltas de mis llamas,
Abiertas y quebrantadas
Seréis prisiones ençerradas.
Después de esto, vino el Marqués de Villa Real, echo momo con su caratula, con quatro pajes delante, también con sus caratulas e ropetas, e dió un escripto a la señora reyna que dezía así:
Mto. alta e mto. eçelente Princesa e mto. poderosa Señora.
Eu sou o marques que en esta festa de vosa alteza noso Señor, que es dreyto juez por sortes, me deu por servidor de una dama de vosa alteza, per saber que yo era mays que todos, a qual dama me ja tomaron duas vezes. Por tanto me vengo a quexar a vosa alteza que esta terçeira me mande restituyr a seu servicio una dança.
Después de acabada la fiesta, dadas las doze oras de la media noche, el Señor Rey dançó con todos los momos en una dança que dizen acá serau, y después subieron el Rey e la Reyna a su cámara con mucho plazer e triunfo y asentáronse en la camita y çenaron juntos muy alegremente, el Señor Rey de la misma manera que estava echo momo, y porque hera ya sábado, boluieron el manjar de la carne de la señora reyna desdel aparador, y comieron ambos pescado; y después de çenar, mandaron despejar la cámara, y quedaron solos para se acostar. Nuestro Señor les dé hijos de vendición, e Vuestras Altezas guarde e prospere como sus coraçones lo desean. De Lisboa, XXV de deziembre.
Muy homill servidor de vuestra Alteza, que besa sus reales manos e pies,
Ochoa de Ysásaga